No existe una imagen universal del inversor en Bolsa. Su perfil es muy amplio, ya que, salvo excepciones muy concretas, cualquier persona puede invertir en ella. Está abierto tanto a inversores grandes como pequeños, a arriesgados o tranquilos, y admite de igual forma a inversores a corto plazo o a largo plazo. Ello no significa que a todo el mundo le convenga acudir al mercado de valores. Para las personas que no tengan sus necesidades básicas cubiertas no es conveniente hacerlo, porque siempre se debe acceder con cierta capacidad excedentaria de ahorro y casi nunca —salvo en el caso de inversores muy profesionales— acudir a fondos de subsistencia o fuentes de financiación externa como los préstamos bancarios. Aunque en principio el perfil del inversor en Bolsa sea tan general, tampoco significa que se deba invertir de igual forma.

Existen diferentes opciones de colocar los ahorros según sea su capacidad financiera y las pretensiones del inversor. En la actualidad cotizan varios centenares de acciones diferentes y para todos los gustos: a corto o a medio plazo; en títulos de alto riesgo o fórmulas de bajo riesgo, etc. En el caso de personas jóvenes o de edad media, aquellas con necesidades familiares reducidas, o las que cuentan con un elevado patrimonio, pueden invertir en cualquiera de sus alternativas. Mientras que las personas de edad avanzada, de bajos ingresos y bajos patrimonios, o aquellos con amplias necesidades familiares, sólo deberán acceder a modalidades de inversión de menor riesgo. Según los motivos que llevan a adquirir o vender títulos existen dos tipos claros de inversores. Los que compran activos financieros que proporcionan un crecimiento del valor de su inversión —en compañías cuyos beneficios han aumentado en el pasado y se espera que continúen haciéndolo en el futuro—, una mayor rentabilidad —en empresas que reparten buenos dividendos— , y seguridad — principalmente en obligaciones de alta calidad, acciones preferentes, o acciones ordinarias de las empresas más seguras—.

Los tipos de inversores se pueden clasificar según dos criterios:

1. Atendiendo a su forma de operar:

• Inversores estables: son inversores que operan con valores con los que es posible obtener encontrar una elevada rentabilidad por dividendos sin asumir excesivo riesgo. No adquieren o venden títulos de forma especulativa, sino que efectúan operaciones más estables con una perspectiva a medio y largo plazo, por lo que no sufren con gran intensidad las fluctuaciones a corto plazo de las cotizaciones y tampoco no consiguen revalorizaciones espectaculares por la asunción de menor riesgo e inversión a largo plazo. Los inversores medios con una capacidad de gasto media y adversos al riesgo eligen empresas solventes y de gran liquidez que distribuyen dividendos regularmente y desarrollan su actividad en sectores económicos de futuro.

• Inversores especulativos: invierten en valores donde es igualmente posible obtener importantes ganancias o en su lugar perdidas elevadas. Como quiera que funcione el mercado, al alza o a la baja, buscan comprar a un precio dado y vender a un precio superior de forma rápida. Son inversores a corto plazo e invierten de forma especulativa por lo que están atentos a la evolución del día a día de los mercados y cuentan con suficiente capacidad de maniobra para actuar con rapidez.

2. Según su capacidad financiera y de información o conocimientos:

• Inversores institucionales o grandes inversores: son organizaciones -bancos, cajas, compañías de seguros, etc.- que invierten su dinero o el de terceros a través de fondos de inversión, pensiones, etc. Disponen de servicios de estudios, amplia información recibida con rapidez y sistemas de información, análisis y gestión. Cuentan con la ventaja de poder ejercer, en ocasiones, una influencia sobre el precio, ya que suelen tener ciertos porcentajes de acciones de las sociedades cotizadas y operan con gran volumen de efectivo.

• Inversores particulares o pequeños inversores: tienen menos información que los grandes inversores y basan sus decisiones en la información financiera proporcionada por la prensa, televisión, etc. Son inversores que colocan en el mercado pequeñas cantidades de ahorro. La Comisión Nacional del Mercado de Valores ha elaborado un «Decálogo del inversor» en el cual reúne una serie de recomendaciones con el objeto de que los inversores las tengan en cuenta a la hora de participar en los mercados financieros:

1. Tome sus decisiones de inversión siempre basándose en los hechos y no en rumores o confi- dencias. Recuerde que es ilegal comprar o vender valores con información privilegiada que no está al alcance de otros inversores.

2. Posponga la decisión de invertir en valores ofertados por Internet, por teléfono o en una «visita inesperada» hasta que disponga de toda la información por escrito y se haya asegurado de que quien se los ofrece representa a una entidad debidamente registrada.

3. Tenga en cuenta que en las inversiones usted compromete su ahorro. Tome precauciones ante los vendedores que intentan presionarle para actuar inmediatamente o le prometan rápidos beneficios.

4. Pida y revise las credenciales de las personas y entidades que no conozca e intenten venderle valores; tenga en cuenta que solo están habilitadas para efectuar este tipo de operaciones las que están debidamente registradas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

5. Examine cuidadosamente los consejos o juicios de valor que le puedan transmitir terceras personas, solicite a su intermediario la información oficial registrada en la CNMV (Folleto Informativo), y no tome su decisión hasta que no conozca las características del producto financiero objeto de su inversión.

6. Recuerde que éxitos anteriores no son garantía de futuros éxitos en una inversión.

7. Sea especialmente cuidadoso con las inversiones en valores que ofrecen rentabilidades superiores a las del mercado o cuyo supuesto rendimiento se base en que están exentas de impuestos o cuentan con alguna ventaja fiscal.

8. Asegúrese de conocer los riesgos de pérdidas en sus operaciones con valores, sin olvidar que a mayores expectativas de grandes y rápidas ganancias suelen corresponder mayores riesgos.

9. Recuerde que la especulación es una apuesta que sólo es adecuada para aquellos que entienden y pueden controlar los riesgos que implica.

10. Sepa que sus relaciones con la entidad que le ofrece servicios de inversión deben formalizarse en un documento contractual. Infórmese sobre las comisiones y gastos aplicables a sus operaciones solicitando el Folleto de Tarifas y recuerde además, que debe exigir de su intermediario información periódica del estado de sus inversiones y de los gastos originados por su mantenimiento y custodia, sin perjuicio de que también deba recibir información puntual de cada liquidación que le practique por sus operaciones o por los servicios prestados con sus inversiones.

Los inversores. El perfil del inversor en Bolsa
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